Jueves, 24 de Julio del 2014
Publicada: 29/03/2005
Por:
José Luis Salmerón
Lombillo, por la puerta grande
Siempre se puede, el terreno dice la última palabra
El timonel Esteban Lombillo dedicó el dramático triunfo al pueblo habanero y en especial a los artemiseños, reconoció el temple de su rival y el calibre del que enfrentará a partir del viernes en el Guillermón Moncada.
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EL ARTEMISEÑO Esteban Lombillo logró, al igual que el palmero Antonio Pacheco, llegar a una gran final de la pelota cubana en su debut como timonel. Por primera vez dos managers debutantes discutirán el cetro nacional.
La batalla decisiva comenzará este viernes, con los dos primeros juegos en el Guillermón Moncada; los tres siguientes en el Nelson Fernández y de ser necesario los restantes en el escenario inicial.
Con dos modestas participaciones en nacionales, promedio de 231 (27 hits, solo un triple como extrabase) el veterano es el más feliz de los técnicos habaneros.
Contra todos los pronósticos, aguerridos, disciplinados, cohesionados y optimistas siempre, bajo su mando los jóvenes Vaqueros de La Habana con el veterano capitán Luis Ignacio González como ejemplo, acaban de escribir la página más brillante en el clásico de las bolas y los strikes de mayor rango, con un apoteósico triunfo de 7x6, cuando todo parecía indicar que el play-off occidental llegaría a siete juegos.
Se puede, se puede, corearon insistentemente sin darse por vencidos, y sorteando escollos difíciles están en la gran final, dejando huellas con su más airosa presentación nacional.
“Conocemos el calibre de Santiago de Cuba, pero no tememos. Contra ellos terminamos empatados a tres triunfos y ese resultado, unido al que ahora logramos son incentivos para continuar con el mismo espíritu de victoria, se puede, siempre se puede”, manifestó sonriente y nervioso, pero coherente y optimista.
Afirmó que el novato Yadiel Pedroso y el olímpico Jonder Martínez abrirán en la bella casa de las Avispas, con lo cual mantendrá el ritmo de rotación aplicado contra Sancti Spíritus, al que consideró como un rival de temple, aguerrido y batallador.
Excepto el nocao, todos los encuentros fueron emocionantes y tensos, tres decidios en las postrimerías, los últimos dos dejando los ganadores en el terreno al perdedor.
“Me subieron la presión. No dormía pensando en el siguiente. Ese cuadrangular de Yulieski con las bases repletas, no puedo quitármelo de la cabeza, tal vez ahora sí, después de vencer”, aseveró.
Ambos elencos demostraron las razones por las cuales llegaron a esta fase, además su combatividad para mantener el aliento del triunfo hasta el último momento.
“Cada hombre estaba preparado e incentivado para responder ante cualquier llamado. Todos fueron útiles, a la mayoría dirigí en juveniles y escolares y ahora respondieron”, arguyó al preguntársele sobre el más sobresaliente de la tropa.
Lombillo dedicó el resultado al pueblo habanero y en particular a Artemisa su terruño natal, donde comenzó a dirigir equipos juveniles después de colgar los spikes.
“Ha sido lo más grande. Fueron hombres que asumieron un protagonismo histórico, siempre dispuestos a cumplir el rol, sin disgustos, sencillos. Quedó demostrado que el terreno dice siempre la última palabra”, afirmó con elegancia, reconociendo que esa fibra la apreció en su último adversario.
“Vamos a salir a ganar. Ya logramos un objetivo y no descansaremos hasta llegar a la gran cumbre”...





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